El reciente episodio registrado en la frontera entre Nepal y China volvió a poner en discusión los riesgos asociados a los desprendimientos de grandes masas de roca, hielo y sedimentos en zonas de montaña. El fenómeno ocurrido en la región del Himalaya provocó aludes e inundaciones repentinas y dejó un importante número de víctimas.
Si bien se trata de un fenómeno de características y dimensiones diferentes, el episodio también puso el foco sobre los estudios que desde hace años se realizan en distintos sectores de la cordillera patagónica.
En Santa Cruz, investigadores del CONICET y especialistas en geología y glaciología mantienen bajo estudio un deslizamiento activo ubicado en la ladera norte del Cerro Solo, en la cuenca del Lago Torre, a unos nueve kilómetros de El Chaltén.
El movimiento comenzó a ser registrado a fines de la década de 1990 y, de acuerdo con los estudios realizados, incrementó su velocidad a partir de 2002. El volumen estimado del material involucrado se encuentra entre 8 y 13 millones de metros cúbicos.
El principal escenario analizado contempla un eventual desprendimiento de parte de la ladera y su ingreso al Lago Torre. Si una masa importante de roca y sedimentos ingresara de manera repentina al cuerpo de agua, podría generar una variación significativa de su nivel y eventualmente superar la morena que funciona como barrera natural.
En ese escenario, el agua podría avanzar por el río Fitz Roy, que nace en el Lago Torre, y alcanzar sectores de El Chaltén.
El retroceso del Glaciar Torre
La evolución del deslizamiento se encuentra vinculada a los cambios registrados en el Glaciar Torre durante las últimas décadas.
El retroceso del glaciar dejó progresivamente expuestas las laderas del valle que anteriormente se encontraban en contacto con la masa de hielo. Según los estudios realizados, el frente del Glaciar Torre retrocedió aproximadamente entre 900 y 1.000 metros durante los últimos 50 años y también registró una importante pérdida de espesor.
Los especialistas explican que el hielo puede actuar como un soporte para las laderas cuando se encuentra en contacto directo con ellas. Su retroceso modifica las condiciones de estabilidad del terreno y puede favorecer la aparición o aceleración de movimientos de ladera.
Un fenómeno bajo monitoreo
La existencia del deslizamiento no implica que exista una situación de emergencia ni permite establecer que vaya a producirse un desprendimiento de grandes dimensiones.
Los investigadores remarcan que este tipo de procesos geológicos no permite determinar una fecha exacta para un eventual colapso. Por ese motivo, el seguimiento de la evolución de la ladera resulta fundamental para conocer su comportamiento.
Actualmente, una parte del monitoreo se realiza mediante imágenes satelitales, aunque los especialistas señalan la necesidad de incorporar instrumentos que permitan obtener información en tiempo real.
Proponen un sistema de alerta temprana
Ante este escenario, investigadores del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) y del CONICET trabajan en una propuesta para implementar un Sistema de Alerta Temprana en la cuenca del Lago Torre.
El proyecto contempla la instalación de sensores para medir el nivel del agua en el Lago Torre y distintos sectores del río Fitz Roy, además de cámaras de transmisión y estaciones meteorológicas.
El objetivo es contar con información permanente sobre el comportamiento de la cuenca y detectar con mayor rapidez cualquier modificación que pueda requerir una intervención.
El caso del Cerro Solo forma parte de los riesgos naturales que son estudiados en la región cordillerana de Santa Cruz. Los investigadores remarcan que el conocimiento de estos fenómenos y el desarrollo de herramientas de monitoreo permiten mejorar las medidas de prevención y la capacidad de respuesta ante eventuales cambios en las condiciones del terreno.
